BUDISMO

Son las enseñanzas de Buda y las experiencias internas o realizaciones de estas enseñanzas. Tienen una relevancia atemporal y universal, y pueden ser practicadas por cualquier persona en cualquier cultura sin importar su condición, raza, género o edad.

¿QUÉ SIGNIFICA BUDA?

Por lo general, Buda significa “SER DESPIERTO”, el ser que ha despertado del sueño de la ignorancia y percibe las cosas tal y como son. Un Buda es una persona que se ha liberado de todas las faltas y obstrucciones mentales. Muchos seres se convirtieron en Budas en el pasado y muchos otros lo harán en el futuro.

No hay nada que Buda no conozca. Debido a que despertó del sueño de la ignorancia y eliminó todas las obstrucciones de su mente, conoce todo lo que existe en el pasado, presente y futuro de manera directa y simultánea.

¿QUÉ ES LA MENTE?

Es un continuo inmaterial cuya función es percibir y comprender objetos. Debido a que la mente no es un fenómeno físico y carece de forma, los objetos materiales no pueden obstruirla.

Es importante que aprendamos a distinguir los estados mentales que son apacibles de los que no lo son. Aquellos estados que perturban nuestra paz interior, como el odio, los celos y el apego, se denominan perturbaciones mentales o engaños y son la causa principal de todo nuestro sufrimiento.

Lo más importante que aprendemos con el estudio de la mente es que la liberación del sufrimiento no se encuentra fuera de ella. La liberación permanente solo puede encontrarse purificando la mente. Por lo tanto, si deseamos liberarnos de los problemas y alcanzar verdadera paz y felicidad, hemos de mejorar nuestro conocimiento y comprensión de la mente.

¿QUIÉN FUE BUDA SHAKYAMUNI?

El Buda que fundó la religión budista actual se llama Buda Shakyamuni. Shakya es el nombre de la familia real en la que nació y muni significa ‘Ser Apto’. Buda Shakyamuni nació en el año 624 a. de C. El príncipe Sidharta aprovechaba cualquier oportunidad para revelar el significado del Dharma y alentaba a sus compañeros a seguir el sendero espiritual. De vez en cuando, viajaba a la capital del reino para observar cómo vivían sus súbditos. Durante estas visitas vio ancianos, enfermos y, en cierta ocasión, un cadáver.

Al contemplar cómo todos los seres están atrapados en este círculo vicioso de sufrimiento, sintió una profunda compasión por ellos y generó un sincero deseo de liberarlos de su dolor.

Puesto que sabía que sólo un Buda, un ser completamente iluminado, posee la sabiduría y el poder necesarios para ayudar a todos los seres, decidió retirarse a un bosque para practicar la meditación en soledad y alcanzar el estado de la Budeidad.

Cuarenta y nueve días después de que alcanzara la iluminación, recibió peticiones para que impartiera enseñanzas. Como respuesta a estas súplicas, Buda surgió de su meditación estabilizada y giró por primera vez la rueda del Dharma.

Estas enseñanzas, que incluyen el Sutra de las cuatro nobles verdades y otros discursos, constituyen la fuente principal del budismo hinayana o vehículo menor. Más tarde, Buda giró por segunda y tercera vez la rueda del Dharma, y enseñó los Sutras de la perfección de la sabiduría y el Sutra que discierne la intención, respectivamente. Estas instrucciones son la fuente del budismo mahayana o gran vehículo.

En las enseñanzas hinayanas, Buda nos muestra cómo lograr la liberación propia del sufrimiento, y en las mahayanas, cómo alcanzar la iluminación total o Budeidad por el beneficio de todos los seres. Ambas tradiciones florecieron en Asia, al principio en la India y más tarde en otros países, incluyendo el Tíbet. Hoy día, empiezan a florecer en Occidente.

EL KARMA

La ley del karma es un ejemplo especial de la ley de causa y efecto que establece que nuestras acciones físicas, verbales y mentales son causas, y nuestras experiencias son sus efectos.

La palabra karma significa ‘acción’ y se refiere principalmente a nuestras acciones físicas, verbales y mentales. Las acciones que efectuamos dejan huellas o impresiones en nuestra mente muy sutil que, con el tiempo, producen sus correspondientes resultados.

Nuestra mente es comparable a un campo de siembra, y las acciones que cometemos, a las semillas que en él se plantan. Las acciones virtuosas son las semillas de nuestra felicidad futura, y las perjudiciales, las de nuestro sufrimiento.

Estas semillas permanecen ocultas en nuestra mente hasta que producen su efecto, cuando se reúnen las condiciones necesarias para su germinación. Además, desde que se realiza la acción original hasta que maduran sus consecuencias, pueden transcurrir varias vidas.

Como resultado de nuestras acciones o karma, renacemos en este mundo impuro y contaminado y tenemos problemas y dificultades sin cesar. Nuestras acciones son impuras porque nuestra mente está contaminada por el veneno interno del aferramiento propio. Esta es la razón principal por la que experimentamos sufrimiento.

EL DHARMA

Al practicar las enseñanzas de Buda, o Dharma, nos protegemos a nosotros mismos del sufrimiento y de los problemas. Todos los problemas que tenemos en nuestra vida diara se producen por la confusión, y el método para eliminarla es la práctica de Dharma.

La práctica de Dharma es el método supremo para mejorar la calidad de nuestra vida humana porque esta no depende del desarrollo externo o del progreso material, sino del desarrollo interno de la paz y felicidad.

VIDAS PASADAS Y FUTURAS

Como ya se mencionó, nuestro cuerpo y nuestra mente son entidades distintas y, por lo tanto, aunque el cuerpo se desintegre después de la muerte, el continuo mental permanece intacto. La mente no cesa, sino que se separa del cuerpo y viaja a la vida siguiente.

Cuando nos dormimos, nuestros aires internos burdos se reúnen y disuelven en nuestro interior y nuestra mente se vuelve cada vez más sutil, hasta que se manifiesta la mente muy sutil de la luz clara del dormir. Cuando esto sucede, experimentamos el sueño profundo y, externamente, parece como si estuviéramos muertos. Después, nuestra mente se va haciendo otra vez más burda y pasamos por los diferentes niveles del estado del sueño. Finalmente, al recuperar la memoria y el control mental, nos despertamos. En ese momento, nuestro mundo onírico desaparece y percibimos de nuevo el mundo del estado de vigilia.

Cuando nos morimos, ocurre un proceso similar. Al morir, los aires internos se disuelven en nuestro interior y nuestra mente se vuelve cada vez más sutil, hasta que se manifiesta la mente muy sutil de la luz clara de la muerte. La experiencia de la luz clara de la muerte es parecida a la del sueño profundo.

Cuando la luz clara de la muerte cesa, experimentamos las etapas del estado intermedio o bardo en tibetano, que es como un estado onírico que ocurre entre la muerte y el renacimiento. Pasados unos días o unas semanas, el estado intermedio cesa y, entonces, renacemos. Al despertar de un sueño, el mundo onírico desaparece y percibimos el mundo del estado de vigilia. Del mismo modo, cuando renacemos, las apariencias del estado intermedio cesan y percibimos el mundo de nuestra nueva vida.

La diferencia principal entre el proceso de dormir, soñar y despertar, y el de la muerte, el estado intermedio y el renacimiento, consiste en que cuando la luz clara del sueño cesa, se mantiene la conexión entre la mente y el cuerpo, mientras que cuando la luz clara de la muerte cesa, la conexión se rompe.

Reflexionar sobre este punto nos ayudará a reconocer la existencia de vidas pasadas y futuras.